viernes, 1 de mayo de 2009

the truth is i miss you.

No voy a mentir diciendo que este será
el ultimo texto que te escriba,
porque es la dos mil quinientos y seis
vez que lo hago
(the truth is i miss you)
y ya me canse de mentirme.
Uno siempre quiere más de lo que puede tener,
o al menos de lo que creemos.
Hay películas que miro
y veo mi vida reflejada.
Ya sea la vida misma,
o la de mis sueños.
Porque uno siempre tiende
a imaginarse algo pensando que es real.
Yo, por ejemplo, me acuesto imaginando
todo lo que quisiera ser o tener.
Y todo lo controlo yo, nada que las cosas
(o personas) me controlan.
Pero es feo despertar con esos recuerdos
y encontrarse con esto, la realidad.

Y mi vida sigue transformándose de esos días,
esos inútiles y solitarios.
Porque no estas, ni voy a encontrarte.
Y me cansa, cansa ver y sentir tú ausencia.
Pero mañana, cuando al fin pueda dejar de buscarte,
espero que vos sepas que te busque y sea tarde,
pero sin estar perdido.
Conoces el camino, mi camino,
pero seguís haciendo como si no hubiera
existido nunca en tu perfecta vida.

Tiendo a correr cuando no puedo solucionar algo,
y correr implica esconderse
o negar ciertas cosas, amigos, situaciones,
disculpas, distancias, tristezas.
Pero por más que corra de tu recuerdo,
siempre hay algo que me succiona,
y a veces duele irse para no recordar.

Ya no hay jueves de mensajes alegres
para levantar mi estado de ánimo,
ni planes para ver una de sus series
o películas elegidas.
Me olvido de fines de semana
llenos de transpiración, abrazos,
miradas y sabias explicaciones.
Mejor ni me acuerdo de tus cenas
riquísimas y explicaciones de chef negada.
No planeare un día de no-trabajo
escondidaen tus sabanas,
ni días lluviosos con tus ojos.
Olvidare lo que es vestirse
para el amor de tu vida,
pintarse pensando que lo mirarías
con el mismo detalle de la primera vez
y pensar en cosas excitantes para mostrarte.
Adiós a mi estado de ánimo feliz
por el simple hecho de tenerte,
mis ganas de vivir porque sabia
que el condimento especial eras vos,
y los deseos de correr
aunque el golpe iba a ser mas alto
que lo que dura una vida.

Tengo miedo de tropezarme
y tengo miedo de errar,
pero más me da miedo no volver a
sentir esas cosquillas que
me regalaste con cada segundo
que pase con vos.
Olvide que no teníamos nada,
que la que todo se imagino fui yo
y sabiendo como era, me advertiste.
Pero lo que no sabias, ni sabes bien,
es que soy la numero uno
para ocultar mis sentimientos y sábelo,
miento mejor de lo que garcho.
Y si lo pensamos dos segundos,
la única que salio desfavorecida
por haber actuado así, fui yo.
No solo me enseñaste en la cama,
me enseñaste con la frialdad y la ignorancia.
Me convertí en la mierda que nunca quise ser.
Y lamentablemente,
tenemos una coincidencia:
las dos lastimamos personas inocentes.

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